Digamos que por cualquier callejuela en esta ciudad o cualquier ciudad, de casi cualquier país, nos podemos encontrar un perro en la azotea.
Así como es una práctica común, he escuchado los comentarios, ¿Pero que tiene de malo que esté en la azotea? Feliz debería estar el can que no está en la calle…
Para abordar la realidad de la vida de un perro de azotea mencionaré los riesgos más importantes relacionados con esto (el orden es como se me ocurrió, no de importancia)
Dermatitis Solar: Dependiendo la cantidad de pelaje y pigmentación, la luz ultravioleta es muy dañina en periodos muy prolongados; afectando principalmente naricita, hocico, abdomen si toman el sol acostados; a corto plazo se presenta una descamación; a plazos mas largos formación de costras y ulceración; la exposición digamos muy prolongada conduce a lesiones fuertes con engrosamiento de piel y formación de quistes y ya finalmente puede terminar en cáncer. (Caroline Jevring), ¿tu crees que el sol no le afecta a tu perro??
Estrés: ¿Tú crees que el perro no se estresa? El pobre perro que está en la azotea sólo observa, lo único que puede hacer es ladrar, ve pasar los carros, ve pasar la gente, pero no es parte de nada, y para ellos puede ser frustrante convirtiéndose en agresividad y ansiedad.
Soledad y confinamiento: Imagínate estar días o tal vez semanas sólo, que se acuerden de ti sólo para aventarte comida y agua, ¿a que se parece esta vida? ¿A la de un preso? ¿Que crimen a cometido el perro para acabar así?
Los perros son animales por naturaleza sociables, sólo se desarrollan plenamente integrados en comunidades (Sergio Grodsinsky), la soledad afecta enormemente su carácter volviéndose gruñones, amargados, miedosos, estresados, ansiosos y no-perros.
Falta de Limpieza e Higiene: Si algunas veces estamos cansados y no limpiamos el patio de nuestros canes viendo lo sucio que está, estando en la azotea y lejos de la vista la mayoría de los perros pasan días entre su excremento y orín, ¿al cabo está lejos no?
De la misma manera las azoteas casi siempre están llenas de cacharros y cosas que ya no usamos que frecuentemente están oxidadas y roídas.
Heridas, laceraciones y fracturas: En una azotea el perro se puede lesionar con infinidad de cosas, tropezarse con cables, cortarse con alambres, con abanicos de aires acondicionados, con las antenas y lo peor en un ataque de ansiedad puede lanzarse de la azotea fracturándose o finalmente muriendo.
No dejemos que las prácticas comunes y corrientes disfracen el maltrato ante nuestros ojos, tal vez no exista la legislación que castigue este hecho en nuestros países, pero si podemos como personas hacer algo para solucionarlo.



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